“Fuego, no lo dejes apagar…” tengo la canción en la cabeza, y me viene el pensamiento de cuán importante es saber cómo mantener el fuego encendido en una relación a largo plazo, recuerdo un programa que escuché hace poco, o muchas conversaciones que he tenido sobre si los seres humanos estamos o no hechos para la monogamia, pero hoy no quiero hablar de eso (en otra ocasión será), hoy quiero hablar de las parejas que quieren ser monógamas y de cómo mantener ese fuego encendido.

Recuerdo a una pareja, con la que me encantó trabajar, toda la vida juntxs (de esas relaciones de antes que empiezan en la adolescencia y llegan a la vejez)… llevaban toda la vida juntos y seguían queriendo disfrutar, pues claro, que no se os olvide que disfrutar es un derecho sexual que tenemos!

Esta pareja venía desesperada a consulta, ella llevaba 8 años sin tener un orgasmo y cada vez tenía menos deseo, pero no querían rendirse, y no se rindieron, y dimos con la tecla, en este caso un medicamento que le habían recetado (me horroriza la facilidad con la que se recetan cosas que fastidian la vida sexual de las personas y ni siquiera se les tiene en cuenta, no puedo entender cómo se ignora y menosprecia la capacidad de disfrutar del ser humano!!) y un poco de reencuentro erótico, adaptación a sus nuevas circunstancias de salud, superar algunos miedos por dolores físicos… y resultado, una mujer de cerca de 70 años que volvía a disfrutar de sus orgasmos y sus relaciones sexuales, felicidad plena. ¡Qué me gusta mi trabajo!!!

Quién les dice a esta pareja que es que somos mamíferos y no estamos hechos para la monogamia (que escuché hace poco… mamíferos que no estamos hechos para la monogamia… what?), pues algo así les habían dicho, que bueno que con la edad, que era normal. Pues ellos eran muy felices en su monogamia. Que sí, que es una construcción social, y hay quien no la acepta, y no la quiera, pues abramos las mentes y que cada quien haga lo que quiera, si yo estoy completamente a favor de que cada ser viva su sexualidad desde sus propias decisiones y libremente, pero que también creo importante que aprendamos a mantener el fuego, que esto de mantener no se trabaja mucho en esta sociedad de consumo, el deseo está entrando en la misma categoría, un objeto de consumo, el deseo se compra, se vende, se usa y se quema, y si ya no te deseo cambio de pareja y santas pascuas, pues quiero hablaros de la opción de trabajar en pareja, de mantener la llama, y no sólo de reavivarla, sino conocer las cosas que la apagan, porque si los elementos que la apagan se van, será más fácil que siga encendida, vamos digo yo.

Y para ello os presento mi proyecto de trabajo en grupo para aprender a mantener la llama,
«Fuego vivo… vivir cálidamente en pareja… sin quemarse.»