«Estoy rodeada de personas tóxicas»

«No sabemos cómo terminar la relación aunque nos estamos haciendo daño»

«No sé cómo encontrar pareja»

«No consigo disfrutar mi vida, aunque se supone que lo tengo todo»

«Me siento enganchada a esta relación, pero no quiero seguir»

¿Te suenan estas situaciones? Seguramente sí, y cuando estamos en estas situaciones, terminamos haciendo el pino puente para poder sobrevivir, porque es así, entramos en modo supervivencia, porque si no nos cuidamos no nos queda energía para vivir de verdad.

Y cuál es la solución que más escuchamos para estas situaciones… el mensaje que más llega tras estas frases suele ser que hay que apartarse, aprender a evitar lo tóxico, y claro, eso está bien, pero cómo hacemos eso… porque no es tan sencillo, si lo fuera ya lo habrías hecho, o no?

No hay una solución mágica y sencilla, como en la mayoría de las situaciones vitales no existe una varita mágica que nos solucione y nos guíe, pero sí hay estrategias y maneras de estar en la vida que sirven de antídoto y de protección para salir del modo supervivencia y empezar a VIVIR, así con mayúsculas.

Y es que no es tanto que los demás sean tóxicos, sino que no sabemos gestionar bien nuestras energías, quiero decir, una persona tóxica se describe cómo aquella que nos deja sin energía, pero para cambiar eso tenemos que dejar de ser agentes pasivos «me quita la energía» y pasar a ser agentes activos «le regalo mi energía», aquí así si suena más posible cambiar la situación? Claro, porque si soy yo quien se la regalo, puedo dejar de hacerlo!.

Sí, tu energía vital, lo que te hace moverte, lo que te hace disfrutar, lo que te motiva, pues resulta que esta energía no es infinita, y si la vamos malgastando por ahí, la vamos regalando… pues resulta muy complicado tener después energía disponible para tomar decisiones como la de apartarnos de una relación que no me hace bien.

Así que te pregunto, cómo gestionas esta energía, ¿sabes lo valiosa que es? y lo más importante, ¿sabes que tienes derecho a usarla para lo que tú quieras y no tienes porque regalársela a nadie?

Pues si, ahí está la clave, para no caer en situaciones que nos hacen daño, saber que mi energía es mía y la comparto sólo con quien y cuando yo quiera.

Te voy a dejar una reflexión, y otro día continuamos hablando de este tema,

Tu sueldo cómo lo gastas, lo vas regalando por ahí a cada persona que se te pone delante, o sólo compartes la parte que sabes que puedes, porque primero pagas las cosas que necesitas para vivir? Pues con tu energía igual, primero satisface tus propias necesidades, y después… comparte la que quieras con los demás.