Estamos a vísperas de navidad, muy pronto acabará el año, y tengo un propósito firme para el próximo… Pintar de color la página en blanco que existe sobre la sexualidad femenina, sobre sus diferentes etapas, y voy a empezar por la maternidad, porque es una fase sexual brutal, de la que no es fácil encontrar nada…

Si poco se ha investigado y escrito sobre sexualidad femenina, menos sobre esta etapa de la sexualidad femenina, la maternidad. Y es que para hablar de sexualidad, del concepto amplio y enriquecedor de sexualidad debemos estar dispuestos/as a dejar que la mente se abra…

La mayoría de lo que se puede leer sobre sexualidad acerca de la parte referida a relaciones sexuales, y poco encontramos sobre el hecho sexual humano en su máxima expresión, es más, aunque es cierto que cada vez más los textos que hablan de sexualidad nombran la defenición de la OMS

Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género,    el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”

También es cierto que a continuación de esta definición normalmente se continúa hablando de diferentes maneras de tener interacciones sexuales entre adultos, con o sin genitales, en búsqueda de una satisfacción, placer y orgasmo. Así, nos encontramos que continuamos reproduciendo como dice Casilda Rodrigáñez en ´Recuperando a la mujer prohibida´:

En nuestro orden social la sexualidad ha quedado reducida al falocentrismo adulto; es decir, lo que se entiende por ´sexualidad´ es una pulsión adulta que gira en torno al falo. Por ´acto sexual´ todo el mundo entiende el coito. Sin embargo hay toda una sexualidad básica humana que no es falocéntrica.

Es decir, aunque hemos conseguido que se diga que la sexualidad es una parte inherente al ser, la visión adultocéntrica, falocrática y buscadora de orgasmos tiñe todo lo que se escribe sobre sexualidad.

Si hablamos de sexualidad y maternidad, también encontramos artículos y libros, que igualmente terminan centrándose en la pérdida del deseo sexual de la mujer bien durante el embarazo, y seguramente después de dar a luz, y diferentes justificaciones de porqué esto sucede, hormonas, lo abrumador de la crianza, la recuperación física tras el parto, el dolor… y diferentes soluciones para que la mujer esté lista cuanto antes para recuperar su sexualidad, y así volvemos a reducir sexualidad a relaciones sexuales con la pareja, y ahí está la carencia, pues de la definición de la OMS podemos deducir, que la sexualidad es una parte del ser, y que afecta a diversos aspectos de nuestro modo de vivenciarnos como personas, entre ellas nombra las relaciones interpersonales, o dicho de otro modo, la vinculación afectiva. En definitiva, sexualidad no es sólo relaciones sexuales.

Y así es como surge mi interés por escribir este artículo, para poder dar unas pinceladas, poder hablar de sexualidad más allá de relaciones sexuales, abrir la mente y dejar de verdad que la definición se entienda, y a partir de ahí poder explorar el potencial de desarrollo y bienestar que tenemos dentro.

Hablar de sexualidad femenina, de una de sus etapas, la maternidad, me parece un momento ideal para poder empezar a comprender qué es esto de sexualidad, empezar a entender y así respetar la sexualidad como esta parte del ser que media cómo nos relacionamos con el mundo.

Hablar de sexualidad y maternidad supone desgenitalizar lo sexual, desorgasmar lo sexual, y abrir la mente, permitir que exploten nuestras ideas, para así construir unas nuevas, que permitan enriquecernos y aprovechar todo nuestro potencial.

Por esto este artículo no versará sólo sobre el deseo de mantener relaciones sexuales en el posparto, sino sobre la sexualidad de la persona que materna en todas sus facetas.

También creo que es necesario que defina a qué etapa de la maternidad me voy a centrar: el puerperio.

Este tiene diferentes definiciones, la diferencia básica entre definiciones es el tiempo de duración del mismo, por no alargarme, pues no es el objetivo de este artículo, definiré que el periodo del que hablo es el tiempo que la mujer necesita para sentir que está en estado de apertura al mundo de nuevo, es decir, que se ha adaptado a su nueva identidad, mujer-madre y su cuerpo se ha repuesto del embarazo y el trabajo de parto. Este tiempo dependerá de cada mujer, pero yo me voy a basar en la frase de Nils Bergman «El hábitat natural del bebé es el cuerpo de su madre» es decir, durante el embarazo lo alberga en el útero, y tras el parto el mejor lugar para el bebé sigue siendo el cuerpo de su madre, de ahí, además, la importancia de preservar y favorecer la lactancia materna.

De esta frase inferimos que la madre al dar a luz se transforma en el hábitat de su cría, y esto es necesario, para la cría y para la madre, hay una interrelación a nivel hormonal que es beneficiosa para ambos. La oxitocina es la hormona reina del parto y el puerperio, y la oxitocina es la hormona llamada del amor, la hormona fundamental de la sexualidad humana.

Vemos con todo esto porqué es una etapa de la sexualidad femenina el maternaje, pues si nos remitimos a la definición de la OMS, decíamos que la sexualidad es la vinculación afectiva, y de eso estamos hablando aquí, la vinculación afectiva de esa cría recién llegada a este mundo y de esta mujer recién convertida en madre.

Para hablar de esta etapa de la sexualidad femenina, además, voy a usar algunos conceptos básicos en terapia, la energía vital, el ciclo de satisfacción de necesidades de Joseph Zinker y las polaridades de apertura y recogimiento.

Energía Vital, este término se basa tanto en los niveles energéticos de las personas, según esté atendida su necesidad física de alimento y descanso, como la parte emocional, pues las emociones requieren energía. Nos basamos aquí en diferentes autores, maestros de la terapia humanista, que ya hablaban de la energía, Wilhelm Reich, hablaba de orgón, como la energía fundamental del universo, Alexander Lowen habla de bioenergía para referirse a la energía de la vida, y dice que un cuerpo sano la energía está equilibrada.

El ciclo de la experiencia de Joseph Zinker, dice que el ser humano es un organismo cuyo estado base es la homeostasis, como cualquier organismo tiende al equilibrio, cuando surge una necesidad el equilibrio se ve truncado, y es necesario satisfacer esa necesidad para recuperarlo.

Podemos ver en la imagen las etapas de satisfacción de una necesidad o un deseo, primero aparece la sensación, esto es en el cuerpo, si presto atención a esa sensación estoy tomando conciencia de lo que siento, así paso a energetizarme, es decir, necesito parte de mi energía vital, para poder pasar a la acción, que es el acto en el que voy a satisfacer mi necesidad, satisfazgo la necesidad a través del contacto con aquello que necesitaba y finalmente me retiro, ya satisfecha la necesidad y vuelvo al estado de reposo, o equilibrio natural.

Además en la imagen aparecen los mecanismos neuróticos con los que interrumpimos la satisfacción de las necesidades y deseos, pero este no es nuestro objeto ahora.

 

Y por último las polaridades apertura/recogimiento, la ciclicidad femenina, el ciclo menstrual, como las fases de la luna, es la parte más conectada a la naturaleza que tiene la sexualidad femenina, y como las fases de la luna la emocionalidad femenina se abre y se cierra cíclicamente, desde la apertura, el mostrar y conectar con el exterior, al recogimiento y la conexión con el interior. Esto se puedo comprobar a medida que las mujeres trabajan en el autoconocimiento, y ven sus movimientos de apertura y recogimiento a lo largo de sus ciclos.

Así podemos hablar de la maternidad como una fase sexual femenina, en la que va a vivir un ciclo de apertura – recogimiento – apertura, que irá desde la fecundación, momento de apertura al mundo, el embarazo, durante el que la mujer va poco a poco recogiéndose para llegar al momento del parto, que es el momento de estar hacia dentro para poder sacar fuera la vida, y después el puerperio, que es la fase en la que nos vamos a centrar, una fase en la que partiendo de ese recogimiento irá desarrollándose hasta la apertura de nuevo.

Este momento es totalmente sexual, pues si nos remitimos de nuevo a la definición completa, hay placer, el cuerpo está muy sensible, hay conexión y vinculación emocional con las necesidades internas y las del bebé.

Una vinculación necesaria para la supervivencia de esa nueva cría.

Si hablamos de deseo sexual, además de nombrar las hormonas, el dolor, etc… debemos ver hacía dónde está orientado el deseo de vinculación, y así es completamente necesario romper la visión adultocéntrica y coitocentrista de sexualidad, pues en esta etapa la vinculación y el deseo son hacia la cría, la necesidad de contacto se ve necesariamente vinculada al bebé, y dependiendo de la necesidad de contacto de la madre, en ocasiones con el contacto con el bebé durante un tiempo sea más que suficiente, no requiera de otros contactos, ni disponga de energía disponible para encuentros con fines de búsqueda de orgasmos, ni siquiera disponga de energía vital para relacionarse con otras personas, ni siquiera su pareja, en interacciones que de alguna forma requieran complacer las necesidades o deseos de esas otras personas.

Pues durante el puerperio, las necesidades fundamentales, las que priman son las de la criatura que acaba de nacer, y ahí el ciclo de satisfacción de las necesidades de la madre se ve comprometido, pues tener en brazos y amantar a demanda a una criatura, en ocasiones, produce no poder ni alimentarse ni descansar debidamente, así todo el ciclo de satisfacción de necesidades de la madre y la energía vital, durante el tiempo de vuelta a la apertura hacia el mundo está dirigido a satisfacer las necesidades de su criatura y a ir asumiendo su nueva identidad, mujer-madre, e ir aprendiendo a conectar de nuevo con su propio ciclo de necesidades.

Todo esto aún tiene mucho por ser estudiado, pues es necesario que se dedique esfuerzo en reconocer esta etapa sexual, para poder respetar la vida y así avanzar en el conocimiento de la sexualidad humana, desgenitalizar y desorgasmar el hecho sexual humano.

Espero haber creado curiosidad y ganas de seguir profundizando en qué es esto de la sexualidad,

CONTINUAREMOS PINTANDO DE COLORES EL FOLIO EN BLANCO

 

 

REFERENCIAS

  • Bergman NJ, Linley LL, Fawcus SR. (2004) RCT of skin-to-skin contact from birth versus conventional incubator care for physiological stabilisation in 1200- and 2199-gram newborns. Acta Paediatrica 2004 Vol 93(6); 779-785
  • Lowen, A. (1993). La espiritualidad del cuerpo. Barcelona, España: Ediciones Paidós Ibérica, S.A.
  • Gray, M. (2002). Luna Roja. Madrid, España: Gaia Ediciones
  • Reich, W (1977). Orgasmo y orgon. Madrid, España: Tropos producciones.
  • Rodrigáñez, C. Recuperando a la mujer prohibida. https://www.nodo50.org/xarxafeministapv/?Recuperando-a-la-Mujer-prohibida
  • Zinker, J. (1999). El proceso creativo en terapia guestáltica. México: Paidós.